Mueren 24 caballos al incendiarse la nave de una clínica veterinaria en Leiro (Ribadumia)


Un incendio dejó ayer un macabro resultado en Ribadumia, la muerte de 24 caballos que se encontraban en la nave de la clínica veterinaria Carmelo. Todos ellos fallecieron calcinados o por asfixia en el interior de los habitáculos individuales, sin ninguna opción para escapar. El suceso está siendo investigado por la Policía Judicial de la Guardia Civil, aunque todo apunta a que un cortocircuito en el cuadro eléctrico puede encontrarse detrás del desastre. Eso acabará siendo determinado por agentes del servicio especial de investigación de incendios de la propia Guardia Civil, que tienen previsto acercarse hasta el lugar en las próximas horas para recoger las muestras necesarias para esclarecer el caso. De todas formas, los servicios de emergencias que intervinieron en la extinción de las llamas apuntan a un cortocircuito en el cuadro eléctrico como la causa más probable del tremendo incendio, ya que el grueso de las llamas se detectó en esa zona.Todo ocurrió sobre las 9,30 horas de ayer, cuando uno de los operarios que trabaja en la clínica se dirigía hacia la nave para acondicionar a los caballos, descubriendo que de su interior salía una intensa humareda. Los trabajadores del centro veterinario intentaron sacar alguno de los animales del interior pero resultó imposible debido a la densidad del humo y a que la mayor parte de las llamas se concentraban en la entrada del establo.En el interior, los 24 caballos no tuvieron ninguna oportunidad. La nave se convirtió en una trampa mortal en la que acabaron asfixiados por la toxicidad del humo, al prender las llamas en el material aislante que había en la nave, material muy tóxico en combustión. Las llamas acabaron siendo extinguidas por una dotación de Bombeiros de la comarca de O Salnés que, al entrar en el establo, se encontraron con un espectáculo dantesco y difícil de narrar. El incendio afectó sobre todo al techo, donde el material aislante, sobre todo poliuretano, creó una atmósfera tóxica que acabó matando a los caballos.Golpe duroEl golpe que ha sufrido la clínica ha sido muy duro, como así lo reflejaban las caras largas de los trabajadores y de su propietario, que tras las comprobaciones realizadas por la Policía Científica de la Guardia Civil de Cambados, comenzaron la ardua tarea de retirar todos los equinos del interior de la nave con un tractor para su recogida por un centro especializado. De uno en uno, y arrastrados por tractores, las víctimas del infierno en el que se convirtió el interior de la cuadra fueron desfilando de forma macabra y depositados en las inmediaciones de la nave hasta que fuesen recogidos por un camión.El fundador de la clínica, ya jubilado, reconocía ayer que la pérdida económica todavía no se ha valorado pero es muy importante, “entre los caballos había ejemplares de 36.000 o 42.000 euros”. La mayoría de ellos pertenecían a la propia clínica veterinaría y eran sementales de razas como la Árabe, Apaloosa, pura sangres o Hannover, todos ellos con un importante valor comercial, pero en el establo también se encontraban caballos en estancia, es decir, de otros propietarios que los dejaron en la clínica para recibir determinados tratamientos por enfermedad o para una inseminación. Entre los equinos muertos también había varias hembras preñadas.El propio fundador de la clínica se mostraba ayer compungido por lo sucedido y explicaba que “fue todo muy rápido, en diez minutos estaba todo perdido, y no se pudo hacer nada por los animales, es una pérdida muy dura no solo por el valor económico, que es alto, sino también en lo sentimental, ya que muchos de esos caballos llevaban años en la casa”. De hecho, la nave en la que se encontraban los animales se encuentra a escasos metros del consultorio y está rodeada de una gran finca en la que permanecen un importante número de equinos.Reconocido prestigioLa noticia del incendio corrió como la pólvora por el sector caballar. No en vano, la clínica Carmelo es una de las más reconocidas en el tratamiento de grandes animales no solo en la comarca de O Salnés, sino también en toda Galicia y cuenta con una extensa nómina de clientes. Por sus veterinarios han pasado prácticamente todos los caballos que existen en la comarca de O Salnés al tratarse de una entidad que cuenta con un muy buen cartel en el seno del mundo de los equinos.De hecho, nada más conocerse la noticia, fueron muchos los que se pasaron por la clínica para dar ánimos a la familia tras el duro varapalo provocado por el incendio.La empresa lleva muchos años asentada en Ribadumia, donde es toda una institución, e incluso, llegó a colaborar durante un tiempo con la Protectora de Animales de Cambados, como ayer reconocía la presidenta del mismo, Olga Costa. “Es una clínica veterinaria que se dedica en su mayor parte a grandes animales, aunque también atiende a perros y colaboró, mientras pudo, con este centro en los inicios del mismo”, explicaba ayer la responsable del centro cambadés antes de apuntar que “estuve recientemente allí y tenía caballos preciosos, es una pena que ocurran cosas así”.También se mostró muy dolida por lo ocurrido la alcaldesa de Ribadumia, Salomé Peña, que habló ayer con el fundador de la clínica para transmitirle su pesadumbre. “En este tipo de situaciones no es solo el daño económico, que en este caso parece muy importante, sino el trabajo que se ha invertido en estos animales, que se ha ido al traste tan solo en unos minutos”, explicaba la regidora.
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